Saltar al contenido

Sur Internet

A descubrir en la web

¿Cómo crear un estanque natural de arcilla para fomentar la biodiversidad en el jardín?

Un rincón del jardín algo hundido, un suelo pesado que se pega a las botas después de la lluvia: quizá ya tengas, sin…

Femme aménageant une mare naturelle en argile dans un jardin, appliquant l'argile sur les berges d'un bassin fraîchement creusé

Un rincón algo hundido del jardín, un suelo pesado que se pega a las botas después de la lluvia: quizá ya tengas, sin saberlo, el terreno ideal para crear un estanque. La arcilla presente en el suelo puede servir como impermeabilizante natural, sin necesidad de recurrir a una lona de plástico. Eso sí, conviene entender cómo funciona la arcilla y qué necesita para retener el agua de forma duradera.

Analizar la arcilla del suelo antes de excavar el estanque

Antes de coger la pala, hay que hacer una comprobación. No todas las arcillas son iguales, y un suelo que parece arcilloso en la superficie puede volverse permeable a unas decenas de centímetros de profundidad.

La prueba más sencilla consiste en tomar un puñado de tierra húmeda y hacerla rodar entre las palmas. Si puedes formar un cilindro fino sin que se agriete, probablemente el contenido de arcilla sea suficiente para garantizar la impermeabilidad. Si el cilindro se rompe limpiamente, el suelo contiene demasiada arena o limo.

Esta prueba manual ofrece una primera indicación, pero no sustituye a una observación más detallada del terreno. Haz un hoyo de unos treinta centímetros, llénalo de agua y comprueba cómo está al día siguiente. Si el agua sigue estancada después de 24 horas, el suelo retiene bien el agua. Si ha desaparecido, la arcilla por sí sola no será suficiente.

En ese caso, hay dos opciones: añadir bentonita (una arcilla expansiva que se vende en gránulos o en polvo y se mezcla con el fondo del estanque para sellar los poros) o instalar una membrana EPDM protegida contra perforaciones. La elección depende del presupuesto y de la superficie prevista. La bentonita es adecuada para estanques pequeños, mientras que la membrana ofrece una impermeabilización más predecible en superficies mayores.

Si quieres crear un estanque natural de arcilla, esta fase de prueba te evitará semanas de trabajo para acabar con un estanque que se vacíe en cuanto llegue el primer verano seco.

Estanque natural de arcilla en un jardín en verano, rodeado de plantas acuáticas y habitado por ranas e insectos que favorecen la biodiversidad

Excavación y orillas de pendiente suave para la fauna

¿Te has fijado en que un cubo de agua dejado en el jardín no atrae a casi ningún animal? Es porque la fauna necesita orillas accesibles, no paredes verticales. El perfil del estanque determina directamente qué especies se instalarán en él.

Por qué la pendiente lo cambia todo

Una orilla de pendiente suave (aproximadamente un tercio de desnivel por cada metro de longitud) permite que los anfibios salgan fácilmente. Las larvas de libélula trepan por los tallos de las plantas en las zonas poco profundas para mudar. Los erizos y las aves pueden acercarse a beber sin riesgo de ahogarse.

Un estanque con orillas abruptas se convierte en una trampa para los pequeños mamíferos y limita la colonización vegetal. Prevé al menos un lado con una pendiente muy gradual, idealmente orientado al sur para que esa zona poco profunda se caliente rápidamente en primavera.

Crear distintas profundidades

La biodiversidad de un estanque depende de la variedad de microhábitats. Bastan tres niveles:

  • Una zona de orilla sumergida bajo unos centímetros de agua, donde crecen plantas semiacuáticas como los lirios amarillos o las mentas acuáticas.
  • Una zona intermedia, de entre veinte y cincuenta centímetros de profundidad, favorable para la puesta de los anfibios y las larvas de insectos.
  • Una zona profunda, de aproximadamente un metro, que sirve de refugio cuando la superficie se hiela en invierno o se seca parcialmente en verano.

Esta variación de profundidad multiplica los nichos ecológicos en una superficie modesta. Incluso un estanque de unos pocos metros cuadrados puede albergar una diversidad notable si el fondo no es plano.

Compactación de la arcilla en el fondo del estanque

Excavar no basta. Hay que compactar la arcilla para que sea realmente impermeable. Sin este paso, el agua se filtra por las microfisuras entre los terrones.

La compactación se realiza capa por capa. Se extiende una capa de arcilla húmeda (ni seca ni empapada) por el fondo y las paredes, y después se apisona con firmeza. En un estanque pequeño, basta con un pisón manual, el dorso de una pala o incluso los pies. El objetivo es expulsar el aire atrapado en la tierra.

Repite el proceso con al menos tres capas sucesivas. Hay que alisar bien cada capa antes de aplicar la siguiente. Así se forma un «cuenco» de arcilla compacta que retiene el agua como una vasija sin esmaltar.

Un error frecuente es plantar vegetación de raíces profundas (como las espadañas o los carrizos) directamente en la capa impermeabilizante. Sus rizomas perforan la arcilla y provocan fugas. Coloca estas plantas en cestas llenas de sustrato sobre el fondo ya compactado o resérvalas para la zona de orilla, donde la presión del agua es mínima.

Detalle de las orillas de arcilla de un estanque natural, con una libélula posada en un carrizo e insectos acuáticos visibles bajo el agua

Estanque temporal o permanente: una elección que determina la biodiversidad

A menudo se piensa que un estanque que se seca en verano es un fracaso. No necesariamente. El secado estival limita la presencia de peces, que son depredadores temibles de las larvas de anfibios y libélulas.

Un estanque temporal, alimentado por las lluvias de otoño y primavera, favorece la presencia de tritones, sapos y algunas especies de ranas que ponen sus huevos al principio de la temporada, antes de que baje el nivel del agua. Este ciclo natural también evita la proliferación de mosquitos, ya que sus larvas no tienen tiempo de completar su desarrollo si el agua desaparece con regularidad.

En cambio, un estanque permanente alberga otras especies: notonectas, ditiscos y caballitos del diablo. Necesita un aporte de agua más regular (escorrentía, un canalón desviado o una capa freática cercana a la superficie) y un fondo lo bastante profundo para conservar agua incluso durante los periodos secos.

Antes de decidir, observa el terreno durante un ciclo completo de estaciones. ¿Dónde se estanca el agua de forma natural? ¿Dónde permanece húmedo el suelo durante más tiempo? Estas pistas te ayudarán a elegir la ubicación y el tipo de estanque más viable.

Normativa antes de empezar las obras: consulta en el ayuntamiento

Excavar un estanque en el jardín no es una simple cuestión administrativa que se resuelva con un golpe de pala. La normativa depende de la superficie, la ubicación y los efectos sobre los flujos de agua. El plan urbanístico local puede prohibir las excavaciones en determinadas zonas, y la normativa sanitaria departamental suele exigir una distancia mínima respecto a las viviendas.

Si el terreno está cerca de una zona húmeda o de un curso de agua, también puede aplicarse la legislación sobre el agua, con umbrales y procedimientos específicos. Lo más seguro es acudir al ayuntamiento antes de empezar, consultar los documentos urbanísticos y plantear la pregunta directamente a los servicios competentes.

Un estanque bien planificado, excavado en el lugar adecuado y sobre una arcilla correctamente analizada y compactada, se convierte en refugio de decenas de especies en apenas unas temporadas. Lo más difícil no es el movimiento de tierras, sino tener paciencia y esperar a que la vida se instale por sí sola.

¿Cómo crear un estanque natural de arcilla para fomentar la biodiversidad en el jardín?